Tiempo, espacio, estilo, viabilidad,… un proyecto de StudioAC
Conseguir un justo equilibrio entre forma y función es uno de los mayores retos de la arquitectura y el buen diseño contemporáneo. Y aunque decirlo es fácil, conseguirlo es otra cosa muy distinta… pero cuando sucede, el resultado suele traspasar fronteras físicas y disciplinares para terminar convirtiéndose en una inagotable fuente de inspiración. Un buen ejemplo de esta suerte de fenómeno, es Everden, un proyecto residencial que aunque morfológicamente rompe con toda noción relacionada con tradición, calidez o familiaridad, consigue ofrecer a sus habitantes un entorno hogareño a fuerza de talento y profesionalidad.
El responsable de este trabajo no es otro que la premiada práctica de arquitectura canadiense StudioAC, fundada y dirigida por Andrew Hill y Jennifer Kudlats. Lo primero que destaca de Everden es sin lugar a dudas su condición modular. Asimétrica, austera, sofisticada, los tres volúmenes de la estructura principal se apilan uno sobre otro respetando un perfecto desorden, artístico, casi escultórico.
«El objetivo era crear un lugar para una familia en crecimiento que pudiera satisfacer sus deseos de una casa que fuera un refugio pero que al mismo tiempo se sintiera única y personal. Abiertamente contemporánea pero que conservara referencias a las ideas tradicionales de un hogar», comenta Hill.
Y así fue, el equipo a cargo de a cuenta, compuesto por Madeline Planer, Shasha Wang, Jonathan Miura, Audrey Liang, Jennifer Kudlats y Andrew Hill, consiguió responder a todas y cada una de las necesidades soñando a lo grande pero con los pies en la tierra siempre.
«Everden pone gran énfasis en la experiencia del espacio, permitiendo flexibilidad con la expresión material. Este enfoque fue fundamental para trabajar con la estrategia presupuestaria y el briefing del cliente», comenta Hill y agrega: «La casa cuenta con un revestimiento exterior de metal corrugado, duradero y asequible. El material trasciende mediante el detallado preciso de niveles y alféizares para crear la ilusión de cajas apiladas. De manera similar, el interior se centra en un movimiento crítico: el paisaje de techos puntiagudos. Esto permitió que otros detalles fueran secundarios y, al hacerlo, más económicos».
Para terminar, una nota sobre los interiores. Impecables. La estéril, fría y negra piel de las fachadas dan paso a estancias «talladas» en madera y cuyo único lazo con el exterior es la perfección de los acabados. Destacan especialmente las facetas acristaladas, la continuidad de líneas maestras y materiales, la elección del mobiliario y el manejo de los espacios.
«Everden es una exploración de tema, motivo y experiencia espacial que es a la vez lúdica y seria. El proyecto busca equilibrar la línea entre la arquitectura académica y explorativa, manteniendo al mismo tiempo la habitabilidad, la usabilidad y la atemporalidad». Puedes conseguir la revista completa en este enlace.
